Lo que queda de nosotros

De Sara Pinet & Alejandro Ricaño

No sabia a lo que iba. Que alguien me hubiera contado que lloraría. Que habría que llevar tanto papel como pudiera porque incomodaría al de a lado con mi sollozadera.

Los Tristes Tigres me tomaron por sorpresa con tan poderosa lección. Se carcajeó, se incomodó pero sobre todo, hemos sido enternecidos con una poderosa representación en perspectiva de dos almas que sufren a su manera.

Creemos que sobrellevar pérdidas es cosa humana, pero, ¿y nuestros compañeros de vida? Toto fue uno de entre miles de ellos que padecieron la confusión al dejar de ser amados de repente —y de los pocos en ser rescatados del abandono—. Mientras que Nata nos obliga a recordar esas despedidas que, lastimosamente, son normales en la vida, son de pasada.

Podemos decir que en esta ejecución, triunfó el amor por nuestras mascotas. Para que, en los casos que no ha sido así, esta obra llegue como reflexión y sin prisa.

-Rodrigo Ulloa Díaz