Pachucos y Rumberas
Hay algo que pasa cuando el cuerpo entra en escena: deja de ser solo cuerpo y se convierte en memoria.
Formar parte de Pachucos y Rumberas con la compañia de bailes de salon Son Candela y presentarlo en la Feria Nacional de San Marcos 2026, desde su versión completamente dancística, me permitió experimentar la obra desde otro lugar. Sin la parte teatral, sin palabras, todo recae en el movimiento, en la energía, en lo que el cuerpo es capaz de sostener y transmitir.
En escena, los pachucos y las rumberas no son solo personajes: son formas de habitar el ritmo, la presencia y la identidad. Interpretarlos implica encontrar una actitud, una fuerza interna que no se explica, pero se siente en cada paso. Hay algo en su estilo que exige seguridad, carácter y entrega.
Bailar esta pieza en el contexto de la Feria Nacional de San Marcos también transforma la experiencia. El ambiente, la música, la gente… todo vibra distinto. No es un teatro cerrado: es un espacio vivo, en constante movimiento, donde el público se acerca desde la curiosidad y la emoción. Y ahí, en medio de ese entorno, el baile encuentra otra forma de conectar.
Desde mi lugar en escena, entendí que cuando se quitan las palabras, el cuerpo habla más fuerte. Cada gesto, cada mirada, cada movimiento se vuelve necesario. No hay nada que explique lo que está pasando, pero tampoco hace falta.
Porque al final, hay cosas que no se dicen… se bailan.


Andrea Orenday