Caballos Showman

Reining en San Marcos

Reining en San Marcos

Caímos a la Isla San Marcos en plena feria, con ese calorcito que no perdona pero que tampoco molesta cuando sabes que algo bueno viene. El ambiente ya decía mucho desde antes de empezar: familias, botas, sombreros, niños corriendo, y ese ruido constante de feria que de alguna forma siempre reconforta.

Y luego, el espectáculo.

Siempre impresiona ver caballos así, animalotes imponentes, con una presencia que te obliga a voltear. Pero más allá del tamaño, es la conexión con el jinete lo que te deja pensando. No es solo montar, es coordinar, confiar, entenderse sin hablar. Los caballos giraban, brincaban, se levantaban, y en momentos hasta parecían saludar al público con pequeñas reverencias que la gente celebraba como si fuera un gol.

Todo iba acompañado de música regional, huapangos que le daban ritmo a cada movimiento. Era como si todo estuviera coreografiado, pero sin perder esa sensación de campo, de algo auténtico, cero pretencioso. Nada se sentía forzado, todo fluía en ese punto medio entre espectáculo y tradición.

Había algo muy bonito en ver a la gente disfrutarlo. Desde los que ya saben y aplauden con conocimiento, hasta los que simplemente se dejan sorprender. Es un tipo de show que no necesita explicarse mucho, se siente y ya.

Salimos con esa sensación rara de haber visto algo sencillo pero bien hecho. Muy mexicano, muy nuestro. Y a veces, con eso basta.

  • Rodrigo Ulloa Díaz