El pasado sábado no fue una noche cualquiera para la escena del tatuaje local. Entre música, café y mucho arte, un nuevo punto de encuentro artístico abrió sus puertas
—KŌBŌ STUDIO
Toma su nombre del japonés (工房), que significa “taller artesanal”, y debo decir que, el nombre no es para nada solo una etiqueta estética, pues define con precisión la filosofía detrás del proyecto. Un colectivo de artistas decididos a llevar el oficio del tatuaje un paso más adelante.



La bienvenida fue bastante impresionante en realidad. Las paredes de KŌBŌ fueron transformadas en una galería, donde cada artista llevó su visión artística y estilo particular a un lienzo de “espalda” de mdf.
La intención era clara: hacer de este lugar un punto de encuentro para eventos artísticos periódicos, abriendo el diálogo cultural entre disciplinas y creando un puente para creativos de otros estados.



Recorrer el estudio es toda una experiencia también. Un viaje a través del estilo personal de cada tatuador con una atmósfera única, claro sin perder la coherencia visual propia del estudio.

Desde espacios cargados de vibra neotradicional con referencias directas a la cultura chola y chicana, tipografías y simbolismo urbano; misticismo oriental, con una influencia tradicional japonés; hasta bitácoras personales, estaciones construidas a partir de recuerdos, objetos cotidianos y memorias de cada artista.
La noche cerró con un espacio dedicado a la fiesta, entre mezclas de reggaetón y electrónica, los invitados compartieron tragos y charlas sobre los proyectos artísticos presentes y venideros. KŌBŌ demostró que el arte y el disfrute comunitario, pueden existir en un solo espacio.
Si buscas un espacio donde el tatuaje se trate como una disciplina artística viva y en constante diálogo, mantén a Kobo en el radar.
-Hannia S. Esparza

