Una caravana de nostalgia
¿Cuántas veces no hemos dicho “vocho blanco” a un amigo y le hemos dado un golpe en el hombro? Una curiosa costumbre que nos remonta de inmediato a la infancia.
El pasado sábado, tuvimos la fortuna de ver de cerca la caravana de vochos de la mano de Volkswagen del Centro, Aguascalientes, en compañía del colectivo Vocholos, en el cual debo decir, no se respira más que hermandad, personalidad y mucha mucha nostalgia.
Pero, ¿qué es lo que hace de este vehículo un símbolo de nostalgia? Tal vez sea escuchar esos motores ruidosos en la calle o la silueta recortada en medio de la modernidad de los autos actuales. Lo cierto es que, sin importar cuál sea la razón, estos vehículos nos transportan a otra época. El “Vocho” trascendió hasta convertirse en uno de los carros más utilizados a nivel mundial y sin lugar a dudas el más icónico en México. Un fenómeno que no se explica solo por su economía, sino por la profunda huella cultural que dejó en las familias mexicanas.
El vocho se convirtió en un auto con una mecánica dócil y de fácil personalización, ha sido el lienzo favorito del tuning y la restauración gracias a su ligereza y su facilidad para adaptar sus refacciones o cambiar la carrocería.
Esta facilidad para meterle mano condujo al nacimiento de un ecosistema único. Desde talleres mecánicos dedicados a transformar y darles nueva vida, “reuniones de estacionamiento” o como en el caso del pasado sábado, caravanas repletas de estos autos modificados, ahora considerados clásicos, rodeados de ese aire nostálgico que contagia incluso a las personas que los ven pasar.

Casi todos tenemos una historia con un vocho: el carro del abuelo, un regalo de cumpleaños o una herencia. Es casi como si el auto fuera, en realidad, un miembro más de la familia. Por eso, verlos rodar juntos en caravana es ver una parte de nuestra propia historia cobrar vida.

En este colectivo, casi como si fuera una ley no escrita, todos ponen algo de sí mismos en la personalización de su automóvil. Pintura, espejos, alerones y cajuelas modificadas son solo algunos de los elementos que podemos apreciar en estas creaciones de hojalata.
Al ver la caravana pasar, es inevitable voltear a ver las auténticas piezas coleccionables en las que se han convertido. Con su pintura exótica, rines o llantas de cara blanca, algo de sus dueños ha sido depositado en los autos, convirtiéndolos en una extensión y un reflejo fiel de ellos mismos.
– Hannia S. Esparza